En España más de cinco millones de personas tienen diabetes tipo 2. En el mundo, cerca de 500 millones conviven con diabetes. Son cifras conocidas y, precisamente por eso, como advirtió el periodista Juan Carlos Blanco al abrir la jornada, corren el riesgo de dejar de ocupar un lugar en la conversación pública.
Detrás de cada una de esas personas hay un seguimiento diario que debería ser meticuloso, porque es el que ayuda a prevenir las complicaciones de la enfermedad. «¿Pero qué ocurre?», planteó Blanco. Que el método disponible hoy tiene una experiencia de uso difícil: hay que pincharse, y varias veces al día. Y cuando no hay síntomas, es fácil dejarlo pasar. Uno piensa que está bien, deja de medirse, y la prevención se pierde por el camino.
Ese era el problema que reunía el pasado 24 de septiembre en el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS) a ingenieros, investigadores, endocrinólogos, farmacéuticos y responsables sanitarios. Y la solución que venían a presentar tenía una forma concreta: un dispositivo que mide la glucosa sin pinchazos, sin tiras y sin agujas, con la certificación europea que ningún dispositivo de su categoría había conseguido antes.
Blanco dejó clara desde el principio una idea que atravesaría toda la mañana: Glucube no es el logro de una empresa, sino de una alianza. Por eso agradeció a quienes lo han empujado desde fuera de Igluco Tech: al IBIS como anfitrión, a las federaciones de asociaciones de personas con diabetes, a los colegios de médicos, enfermería y farmacéuticos, y a Cofares. «Es un proyecto colectivo para una ilusión compartida», resumió.
«La certificación es la prueba final a muchos años de trabajo» Pedro Luis Navarro, CEO de Igluco Tech
Pedro Luis Navarro, fundador y CEO de Igluco Tech, empezó por lo básico: Glucube es el primer glucómetro no invasivo con tecnología NIRS, espectroscopía de infrarrojo cercano. El usuario coloca el dedo, el dispositivo obtiene la señal óptica y la envía a la nube, donde el procesamiento avanzado la convierte en un valor de glucosa que vuelve al móvil.
Navarro situó el problema donde lo viven las personas. Quien tiene diabetes necesita varias mediciones al día, y hoy la única forma de conseguirlas es a base de pinchazos recurrentes. Esos pinchazos producen dos cosas: dolor y un rechazo real a medirse justo cuando sería oportuno.
De ahí el planteamiento: si medir no duele, se puede medir todas las veces que haga falta. Y con esas mediciones, contrastar cómo responde la glucosa a la alimentación, al ejercicio o al descanso.
«Glucube es un sistema», insistió. Los datos están también en la nube en tiempo real: la persona los consulta desde su móvil y puede compartirlos con su médico, que obtiene informes actualizados para el seguimiento.
Sobre el hito que motivaba la jornada fue directo: «La certificación es la prueba final a muchos años de trabajo.»Significa que un organismo notificado independiente ha evaluado la eficacia y la seguridad del dispositivo en un entorno real con pacientes, cumpliendo la normativa europea de productos sanitarios, de las más exigentes del mundo.
Y explicó por qué eso importa ahora. En el mercado hay numerosos dispositivos que afirman medir la glucosa pero no aportan ni validación clínica ni certificación, y el resultado es que mucha gente desconfía de todos ellos. «Nosotros lo entendemos», dijo. «Pero nosotros sí estamos validados.»
De un trabajo fin de grado a una patente en catorce países
Javier Reina, Director del Grupo de Ingeniería Biomédica de la Universidad de Sevilla, se remontó unos diez años atrás. Reconoció la deuda con la fundadora del grupo, la profesora Laura Roa, que impulsó líneas de investigación orientadas a una medicina basada en la evidencia, inclusiva, sostenible, personalizada y accesible.
Reina fue honesto sobre el punto de partida: sabían que medir la glucosa sin pinchazo ocupaba a la comunidad científica desde hacía décadas, que no había soluciones en el mercado y que era muy complicado alcanzar validación clínica y certificación en el ámbito no invasivo.
Había varias tecnologías candidatas, y el grupo aplicó un criterio que ha marcado el proyecto entero: elegir la que pudiera dar lugar a un dispositivo económicamente sostenible, de bajo coste, que no exigiera grandes inversiones a la sociedad ni a los sistemas públicos de salud. Entre ellas estaba la espectroscopía de infrarrojo cercano.
Los primeros desarrollos tuvieron una forma reconocible para cualquiera que haya pasado por una escuela de ingeniería: trabajos fin de grado y fin de máster, con prototipos sencillos para comprobar si eran capaces de detectar una señal útil. Los resultados les dejaron satisfechos, y contactaron con la Dra. Martínez Broca, directora del Plan Integral de Diabetes de Andalucía. De esa colaboración tomó cuerpo el primer prototipo de laboratorio.
Montserrat Arista, vicerrectora de Investigación de la Universidad de Sevilla, explicó el alcance de lo que vino después: «La investigación y la transferencia que proyectamos desde la Universidad de Sevilla compiten y lideran al máximo nivel tecnológico.»
Proteger una tecnología por vía PCT en más de una docena de países, y en mercados muy exigentes, no es fruto del azar. Si desplegaron esa red internacional para Glucube fue porque desde el primer momento vieron su impacto global.
Arista resumió en tres puntos lo que ese alcance demuestra: que la tecnología ha superado los exámenes de novedad y actividad inventiva más rigurosos que existen; que desde el sistema público andaluz se desarrolla tecnología capaz de transformar la calidad de vida de millones de personas; y que una cartera de patentes internacionales diversificada es la garantía para que el mercado invierta con seguridad en el producto.
«Ojos que no ven, corazón que no siente» Mariola Mendez Muros, Especialista en Endocrinología del HUV Macarena de Sevilla
La Dra. Mariola Méndez Muros, del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Virgen Macarena, empezó por el dato que enmarca todo lo demás: cerca de la mitad de los pacientes con diabetes tipo 2 no alcanza los objetivos de control glucémico.
En los estadios iniciales —precisamente donde hay que ser más intensos para evitar complicaciones— muchos pacientes están solo con antidiabéticos orales y no disponen de dispositivos para medir su glucosa. Y a eso se asocia algo determinante: una muy baja conciencia de enfermedad.
Su explicación fue directa: «Ojos que no ven, corazón que no siente. Si el paciente no ve medidas, no tiene tendencia a hacer un buen autocuidado de la diabetes.» ¿Y por qué no ve medidas? Porque no se quiere pinchar.
Méndez describió una escena que se repite en consulta: pacientes que llegan con la analítica hecha pero sin controles. Lo que ella ve entonces es una hemoglobina glicosilada, que es una media. «Una foto», dijo. No la película de lo que ocurre cada día.
Y añadió un dato que viene de quienes viven la enfermedad: las asociaciones de pacientes y familiares llevan tiempo demandando poder monitorizarse sin pinchazo.
Los resultados del estudio clínico
El Dr. Alfonso Pumar, del Servicio de Endocrinología del Hospital Virgen del Rocío, suscribió el diagnóstico de su compañera y valoró lo que aportan herramientas como esta:
«Disponer de estas herramientas, que van a ver lo que ocurre en su día a día, en su vida real, le va a dar mucha información al paciente. Le va a servir para formarse, como forma de aprendizaje, y en resumidas cuentas, implicarse en el buen control de su enfermedad.»
El dispositivo como herramienta de aprendizaje, no solo de medición: exactamente el planteamiento con el que nació Glucube.
Pumar detalló después la participación de su servicio en la validación clínica y anunció que el trabajo ha sido aceptado para su publicación en el Journal of Diabetes Science and Technology. El diseño: 52 pacientes con diabetes tipo 2 evaluados, 48 en el análisis final; mediciones pareadas cuatro veces al día durante 21 días frente a un glucómetro de referencia; más de 2.600 mediciones cotejadas.
El objetivo principal era la exactitud, medida mediante el MARD. El resultado: 16 %. Pumar puso la cifra en contexto: los sensores continuos de glucosa, que son invasivos, se sitúan en torno al 9 %. Frente a ellos, un MARD del 16 % en un dispositivo no invasivo es «bastante bueno y más que razonable». La seguridad, la usabilidad y el mantenimiento del rendimiento en el tiempo fueron, en sus palabras, excelentes.
Menos de un minuto, sin pinchazo
Alberto Navarro, COO de Igluco Tech, reprodujo en directo lo que hace cualquier usuario en casa. Antes explicó la única condición: medir de forma relajada, parecido a como se toma la tensión. Apoyar el brazo, estar tranquilo y no hablar durante la medición.
Abrir la app. Encender el dispositivo, que se conecta solo por Bluetooth. La medición arranca con un chequeo de la calidad de la señal. Treinta segundos. El cálculo se realiza en la nube y el valor vuelve al teléfono.
El valor es solo el principio. En la aplicación está todo el histórico, y el usuario puede añadir registros de alimentación o actividad física para entender cómo fluctúa su curva a lo largo del día. También puede definir su propio intervalo objetivo, y el sistema le indica cuándo un valor queda fuera de ese rango.
Navarro enseñó además el panel para profesionales sanitarios: el médico accede a su listado de pacientes, consulta las mediciones en el intervalo que elija y genera en segundos un informe en PDF.
«Una innovación nacida en Andalucía» Silvia Pozo, Secretaria General de Humanización, Planificación y calidad de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía
Cerró la jornada Silvia Pozo, secretaria general de Humanización, Planificación y Calidad de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, que agradeció la hospitalidad de José Cañón, director gerente del IBIS, y saludó a Nieves Romero Rodríguez, directora gerente del Virgen del Rocío, a los presidentes de los colegios de Médicos, Enfermeros y Farmacéuticos y a las asociaciones de pacientes.
Su intervención arrancó con la idea que resumió toda la mañana:
«Hay avances científicos que se miden en publicaciones, en patentes o en grandes inversiones. Y hay avances que se pueden medir de una manera mucho más sencilla: en menos pinchazos.»
Para una persona con diabetes, recordó, controlar su glucosa es un gesto que se repite durante años. Conseguir que ese control sea más sencillo y más útil es mucho más que una innovación tecnológica. Es humanizar la atención.
«Glucube es talento andaluz, es marca Andalucía», afirmó. Aquí está la investigación, la Universidad de Sevilla, el sistema sanitario público participando en los estudios clínicos y una empresa sevillana desarrollando la ingeniería. Andalucía está presente en todo el proceso.
Sobre el marcado CE, su lectura fue precisa: «Esta certificación es una garantía para el paciente de seguridad y fiabilidad, pero también es el reconocimiento a la calidad y a la excelencia técnica de todo un equipo.»
Cerró agradeciendo de manera especial a los pacientes que han participado en los estudios, «porque sin ellos ningún avance sanitario tendría sentido». Y con una frase que resumió la jornada entera:
«Una innovación nacida en Andalucía que para muchas personas con diabetes puede significar algo tan importante como un pinchazo menos.»
Ya disponible en farmacias
Glucube está disponible en más de 15.000 farmacias adheridas a la red Cofares. Detrás de cada dispositivo hay unos diez años de investigación, una patente en catorce países, dos hospitales públicos y un grupo universitario. Y una idea sencilla: cuando medir deja de ser una barrera, medir se convierte en un hábito.
